Basa de la Mora, edificio Passivhaus de Grupo Lobe, en Zaragoza
La Conferencia sobre el Cambio Climático (COP25) ha pasado por Madrid con más pena que gloria, según los entendidos. Con anterioridad a su inesperada celebración en España nada hacía presagiar que concluyera sin al menos un mínimo de acuerdos entre países. Solo ha quedado en buenas intenciones.
La lucha contra el cambio climático no es ajena, como hemos visto, al sector inmobiliario y de la construcción. Es un tema recurrente al que se enfrentan diariamente los proyectistas, técnicos, proveedores y profesionales que trabajan con los distintos estándares constructivos.
La respuesta del sector es clara y unánime: hacer casas saludables, respetuosas con el medio ambiente y eficientes no suponen un sobrecoste. Sobre todo cuando nos referimos a los edificios de consumo de energía casi nulo (EECN) o Passivhaus, su máxima expresión.
La Plataforma de Edificación Passivhaus aporta información para que el periodista lleve a cabo un estudio económico de inversión inicial y a 30 años con dos escenarios distintos (A y B, con subidas del kW eléctrico del 8% y del 3% respectivamente) para diferentes posibilidades de ejecución para un mismo proyecto tipo en Madrid.
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