Entrevista a los propietarios de una vivienda certificada Passivhaus, de 316m2, en el norte de Madrid, en la que destacan sobre todo el confort interior y el ahorro energético obtenido.
Para ellos la diferencia entre vivir en una casa Passivhaus y una casa normal es muy notable. En cuanto al confort, destacan el confort térmico en invierno y también en verano, el confort acústico y la calidad del aire, en concreto la ausencia de pólenes en el interior.
En cuanto al gasto energético, los números hablan. El mayor consumo energético lo producen los usos generales de la casa (la nevera, la televisión, la iluminación, etc.). Los siguientes datos los han recopilado en base a la factura eléctrica y el desglose que proporciona la aerotermia.
En el frío mes de febrero, solamente el 15% de la energía consumida fue debido a la calefacción. El agua caliente sanitaria se llevó un 21%.
En ese mes la factura energética fue de 85€. De ese importe, la cuarta parte ha sido por el fijo de la factura eléctrica (término de potencia y alquiler del contador). Así que para calentar la casa en febrero solamente han necesitado unos 6€.
La factura energética oscila entre los 65€ en primavera y los 85€ en invierno, siendo la media anual de unos 72€.
De eso, una buena parte son los costes fijos de la electricidad, que hay que pagar con independencia del consumo y de la casa (a pesar de que tienen aerotermia y vitrocerámica, tienen contratado una potencia de 4,6 kW y con eso cubren sus necesidades sin problema).



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