La Plataforma de Edificación Passivhaus (PEP) recomienda la ventilación mecánica controlada con recuperador de calor, uno de los principios básicos del estándar Passivhaus, que ayuda a combatir de manera eficiente la concentración de gas Radón en las viviendas.

El Radón es un gas radiactivo incoloro, inodoro e insípido que procede del uranio de zonas graníticas, aguas de montaña no depuradas, materiales de construcción y paredes rocosas de multitud de cuevas que contienen ciertas rocas de la corteza terrestre. En España, las zonas con mayor presencia de este gas corresponden a las zonas donde más granito existe en el subsuelo y en las edificaciones.

Fruto de la preocupación por los efectos del gas Radón, la Administración prevé una sección dedicada exclusivamente a la protección frente a la exposición al Radón en la nueva revisión del Código Técnico de la Edificación.

El gas Radón se introduce en las viviendas a través de las fisuras y entradas de aire no controladas. Por ello, la mejor forma para evitarlo es ventilando los sótanos y cámaras sanitarias de los edificios antes de que llegue a la casa. Una vez dentro de la vivienda, ventilar sigue siendo la solución, pero con ventilación natural o híbrida no conseguiremos asegurar buenos resultados. En este sentido, cabe destacar que las construcciones bajo el estándar Passivhaus son viviendas muy herméticas (0,6 renovaciones adiferencia de 50 pascales) por lo que en primera instancia estamos dificultando la entrada de Radón y, además, gracias a la ventilación mecánica controlada se elimina el que haya podido entrar. En concreto se renueva todo el aire en la vivienda cada 2-3 horas sin apenas perder energía debido al recuperador de calor.

 

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